La fauna autóctona es el alma del ecosistema, tejiendo una red de interacciones que mantiene el equilibrio natural. El zorro gris regula poblaciones de roedores, dispersa semillas, controla plagas y es un indicador de salud ambiental. Además, ayuda a limitar especies invasoras. Cada ser cumple un papel único, desde los insectos, aves, árboles hasta los hongos sostienen el equilibrio la vida natural.
La flora autóctona es clave para ecosistemas resilientes y sostenibles. Adaptada al entorno, requiere menos mantenimiento, favorece la biodiversidad y fortalece corredores biológicos. Su adecuada integración y conservación equilibra la arquitectura con el paisaje natural. Donde cada especie es hogar o alimento de otros seres vivos.
El clima es templado serrano, donde se produce una estacionalidad marcada, las precipitaciones se concentran en verano, el área se caracteriza por la amplitud térmica, las temperaturas permiten experimentar días muy calurosos y noches muy frescas. La alternancia de temperaturas y precipitaciones regula la germinación de especies autóctonas, la disponibilidad de agua y los hábitats naturales.